Historia del aceite de oliva en el Mediterráneo y en Mallorca
El aceite de oliva es uno de los productos más representativos de la cultura mediterránea. Su historia comenzó hace miles de años en el Mediterráneo oriental y, con el paso del tiempo, fenicios, griegos, romanos y árabes extendieron su cultivo y consumo por todo el litoral mediterráneo.
Mallorca no fue una excepción. El aceite ha formado parte de la historia y de la economía de la isla durante siglos, dejando un importante legado cultural y gastronómico que todavía hoy continúa muy presente.
¿De dónde viene el aceite de oliva?
Antes que nada, tenemos que saber que este aceite se obtiene tras prensar las olivas, que son el fruto del árbol llamado olivo (Olea europaea). El aspecto de este árbol es muy peculiar, con un tronco retorcido y de color grisáceo, y unas hojas pequeñas y de color verde-gris que se mantienen durante todo el año, es decir, que es un árbol de hoja perenne.
Origen geográfico e histórico del aceite de oliva
Aunque no hay registros exactos, todos los indicios nos llevan a pensar que el cultivo del olivar se debió iniciar hace unos aproximadamente 4000 años en el Mediterráneo oriental, lo que hoy es Siria, Líbano y Palestina.
Desde ahí pasó a Chipre, Creta y Egipto para ir poco a poco expandiéndose por el resto de las costas del mar Mediterráneo. Fueron los grandes navegantes y comerciantes de la antigüedad, los fenicios, quienes después llevaron este producto y su uso a los distintos puertos con los que negociaban, ya fuera en el norte de Africa, península Ibérica o cualquiera de las islas mediterráneas.
Grecia, y el aceite como símbolo cultural
Antes que Roma fuera importante lo fue la Grecia clásica, y para los griegos el aceite de oliva era algo muy especial y valioso. Lo emplearon tanto en lámparas para iluminación, como aceite cosmético – corporal, para usos medicinales, en algunos rituales importantes y, lógicamente, también se utilizaba en la cocina. Pero lo más sorprendente era su utilización en las “Fiestas Panateneas”, unas celebraciones religiosas y deportivas donde los vencedores en las competiciones recibían como premio ánforas llenas de aceite de oliva.
Roma y la expansión del comercio de aceite
Posteriormente los romanos también usaron el aceite de oliva de maneras similares, aunque le dieron un gran empuje, con producciones a gran escala y en cantidades mucho mayores. Aplicaron nuevas técnicas de cultivo y mejoraron la elaboración, aportando, por ejemplo, las prensas circulares con muelas de piedra (Mola olearia o Trapetum).
Además de esto desarrollaron muchas zonas para su cultivo en todo el Mediterráneo, en la propia península itálica, en Sicilia, en el norte de Africa y sobre todo en la provincia Baetica en Hispania, lo que hoy sería Andalucía. Esto impulsó un gran comercio desde las zonas productoras, de donde salían barcos cargados de ánforas y que llegaban hasta Roma para abastecer a la metrópoli. Allí llegaron miles, sino millones de ánforas que, como eran de un solo uso, se fueron acumulando en un lugar concreto hasta llegar a ser una auténtica montaña de restos cerámicos, el actual Monte Testaccio.
El legado árabe: aceite y almazaras
En el año 711 desembarcaron militarmente en la zona de Gibraltar los árabes, que en pocos años consiguieron conquistar prácticamente toda la península ibérica. Para ellos el aceite era también muy importante, y los usos que le daban eran similares a los de griegos y romanos. Como prueba de su legado, mencionar que la palabra que utilizamos actualmente en castellano para designar este producto proviene del árabe “az-zayt”, al igual que la palabra almazara (de “al-ma’sara”, lugar donde se exprime la aceituna para obtener aceite).

La llegada e historia del olivo en Mallorca
Aunque tanto fenicios como romanos y árabes explotaron los olivos en Mallorca, parece que cuando este cultivo se expandió realmente fue a partir de la conquista de la isla por parte del rey Jaime I de Aragón. El aceite se usó como ingrediente fundamental en la alimentación, pero prácticamente la mitad de la producción se dedicaba a combustible para la iluminación, en lámparas. Se calcula que 1 litro era suficiente para unas 300 horas de luz. No hay que olvidar otra importante aplicación que se le daba al aceite, y que fue para fabricar jabón, un producto que era muy valorado para su exportación.
Desde los tiempos del “Reino de Mallorca” y hasta los tiempos actuales, este cultivo ha tenido oscilaciones, épocas de gran esplendor y otras de declive, como así fue en casi todo el siglo XX. Parece que ahora hay un resurgir y actualmente en Mallorca se encuentran olivos tanto en la zona de montaña (Serra de Tramuntana) como en otras zonas más planas de la isla, más fáciles para trabajar y cuidar de los árboles.
Una tradición que sigue viva hoy en Mallorca
Actualmente en la isla hay infinidad de productores, algunos son simplemente pequeñas fincas privadas y otros son elaboradores más consolidados y profesionales. Encontrarás diversidad de perfiles, de fincas, terrenos y suelos, de tipos de olivas empleadas o de filosofía de producción. No todos los elaboradores están inscritos en la denominación de origen “Oli de Mallorca”, pero seguro que entre todos encontrarás el aceite de Mallorca que mejor encaje con tus gustos.
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