Vuelta a Mallorca en camello
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Vuelta a Mallorca en camello

Los años 60                                   

Dicen que los años ’60 fueron la mejor década del siglo XX. Europa poco a poco se iba recuperando de los desastres de la guerra, la economía mejoraba y la sociedad se iba consolidando. Y al mismo tiempo la manera de pensar se hacía más libre y abierta: Los Beatles, el Mayo del 68 en París, los hippies, las protestas contra la guerra de Vietnam. El mundo estaba cambiando y los jóvenes querían hacer cosas diferentes. Como la aventura de dar la vuelta a Mallorca en camello.

El invierno en Mallorca

Los turistas llegaban en verano buscando el sol, la playa y la vida desenfadada del sur de Europa. De hecho, en 1964 ya llegaron a las Baleares algo más de 907.000 turistas, la gran mayoría de ellos a Mallorca. Pero los inviernos eran más tristones y aburridos, con poca actividad en una pequeña capital de provincia.

Nuestros protagonistas

Y en ese contexto, en el aburrimiento del invierno de 1964, se conocieron nuestros 2 protagonistas, Miquel Vidal y Gustavo Peñalver. Dos jóvenes de apenas 21 y 24 años respectivamente, los dos artistas, uno escritor y el otro pintor y cada uno con sus ilusiones y perspectivas de futuro.

La idea de la vuelta a Mallorca en camello

Un pequeño bar en la calle San Miguel de Palma era donde se habían conocido Miquel y Gustavo y donde charlaban mientras comían habitualmente. La juventud aprieta, las ideas bullen en sus cabezas. Hay que darse a conocer, hay que hacer algo, algo que nos haga famosos.

¿Qué tal si damos la vuelta a Mallorca? Y así vamos relatando el viaje, uno hace los textos y el otro hará unos dibujos que ilustren la aventura.

Está bien, pero no es algo nuevo. Hay que hacer algo diferente, algo que llame la atención. Y finalmente surge la idea… ¡Haremos la vuelta a Mallorca en camello!

camello en Playa de Palma

El tercer protagonista: Mohammed

Así se llamaba el camello, que había venido desde Africa y se dedicaba a pasear turistas en la playa de El Arenal. Miquel y Gustavo conocían a su dueño, Mateu Campet, de Sant Jordi y estaban seguros que lo prestaría por unos días. Mateu accedió a la petición de los jóvenes y les dio un pequeño cursillo de cómo manejar a Mohammed, porque además de pesar más de 600 kilos, los camellos a veces tienen un carácter difícil. Y Mohammed tampoco era ningún jovencito, sino un camello ya veterano, seguramente con más de 40 años a sus espaldas.

vuelta a Mallorca en camello

Arranca la expedición

El 16 de Enero de 1964 nuestros tres protagonistas salieron de la plaza Cort de Palma. La plaza estaba abarrotada y el ambiente era festivo, muy pocos habían visto un camello en su vida y la gente se acercaba, lo miraba y lo acariciaba. Los niños estaban fascinados. El alcalde les vino a saludar y finalmente se inició el itinerario por la calle San Miguel para después seguir por la calle Manacor.

Itinerario

Lentamente y pasito a pasito en dirección hacia Algaida, la expedición fue avanzando. Se iban turnando y a veces iba uno subido al camello mientras que el otro iba a pie, disfrutando del camino.  Miquel, el escritor, iba haciendo crónicas que el Diario de Mallorca iba publicando cada 2/3 días. Por ese motivo mucha gente ya sabía de esta aventura y en cada pueblo se les recibía con gran expectación. El alcalde salía a su encuentro, les invitaban a comer o a cenar, a veces a dormir y no sólo a ellos dos, sino que la mayoría de las veces había también un buen establo y comida para el camello. El público se maravillaba de ver un animal así y algunos creían que era algún extraño tipo de “Somera” (burro, en mallorquín).

Palma, Algaida, Llucmajor, Campos, Santanyí, Felanitx, Porreras, San Juan, Petra, Manacor, Artá… pueblo tras pueblo, los zapatos se iban desgastando y la vuelta continuaba según lo previsto… con momentos divertidos ¡¡El circo, llega el circo!!… los niños corrían sin parar, dando vueltas por la plaza.

Eso creyeron en alguno de los pueblos al ver aparecer a Miquel, Gustavo y Mohammed. Ver un camello no era algo normal en la España de los ’60 y algo así… ¡tenía que ser el circo, seguro!. Pero no, no era el circo sino la aventura de 2 jóvenes con ansias de hacer algo diferente.

La anécdota en Consell

En el pueblo de Miquel, sus amigos también querían hacer algo especial y darle un gran recibimiento a la expedición. Y así lo hacen. Las calles se llenan de gente, el momento lo merece. Al camello también hay que darle un homenaje.

Y los amigos de Miquel lo meten en un bar del pueblo y lo invitan a algo muy típico: Un buen aperitivo mallorquín, una copita de Palo. Pero como el camello es muy grande y bebe mucho, mejor se lo ponemos en un cubo, con varios litros. El Palo es una bebida muy rica, densa, de sabor dulce y con bastante alcohol.  Mezclado con agua y hielo, a los mallorquines les encanta, pero seguramente que para los camellos no es algo tan adecuado…

Mohammed se bebe el cubo entero sin problema. Después de tantos litros, se le infla la panza y a la hora de sacarlo del bar, ya no cabe por la puerta. Bueno, pues lo dejaremos descansar hasta mañana. Al día siguiente el camello está todavía tendido en el suelo, resoplando después de la fiesta. El pobre Mohammed ha meado, cagado y vomitado y dejado el bar hecho un desastre.

 Se reemprende la ruta

Pasados 3 días, parece que el camello está mejor y arrancan de nuevo, en dirección a las montañas de la Tramuntana.  En un momento dado,  empieza a nevar, hace frío, las cuestas son duras y los efectos del Palo aún se notan. Mohammed sigue caminando pero parece algo cansado y tristón. Finalmente llegan a Deyá, donde conocen al famoso escritor inglés Robert Graves, que vive allí y que ya sabía de sus aventuras.

Saliendo de Deyá

Tiene lugar algo inesperado… Mohammed se para, no quiere continuar y en unos instantes se cae de costado al suelo. El frío, el alcohol y el esfuerzo han podido con él y de repente ha caído muerto. Un triste final.

Acaba la vuelta

Miquel y Gustavo deciden completar la vuelta a Mallorca en una Vespa y Miquel publica un libro con esta aventura. Han sido varias semanas y más de 400 kilómetros de todo tipo de situaciones, pero finalmente nuestros protagonistas consiguieron su objetivo: darse a conocer y hacer unas exitosas carreras profesionales.

 

Para saber más: Cortometraje de Toni Bestard  “Una vuelta a Mallorca en Camello”

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