Publicado el / por Productes de Mallorca / en Historia

Loryc – un coche fabricado en Mallorca

Pocos saben que en Mallorca se fabricaron coches entre 1921 y 1929.

 

¿Os suena la marca Loryc?  En los años 60 y 70 del siglo pasado se fabricó calzado para mujer con esa marca en Inca, y posteriormente, en el mismo lugar abrió un supermercado con ese mismo nombre. Todavía hoy en día, los de Inca de toda la vida, llaman “Hiper Loryc” a lo que luego se transformó en Hiper Centro. Ambos negocios los abrió un enamorado de la marca de coches mallorquina.

 

La marca Loryc proviene del nombre de la sociedad creada por Rafael de Lacy, Albert Ouvrard, Antonio Ribas y Compañía (Fernando Alzamora Gomá desde Alzamora S.A.)

 

Se creó en 1920 para dedicarse a la industria de los transportes, abarcando proyectos como el tren de la playa de Palma, proyectos de motorización de embarcaciones y maquinaria agrícola, así como la fabricación de un vehículo utilitario y económico que se adaptara a las peculiaridades de las condiciones de los caminos (no me atrevo a llamarlo carreteras) de aquellos tiempos.

 

Gracias a un acuerdo con un fabricante de París, Henri Précloux, del que se obtuvo una licencia de fabricación, llegaron a fabricarse, de forma artesanal, en los primeros tres años un centenar de coches. Los motores se importaban de Francia.

 

La fábrica se estableció en 1920 en la calle que es hoy Avenida Gabriel Alomar i Villalonga, pasando en 1922 a primera línea de la bahía de Palma, en el edificio de estilo regionalista que había sido la fábrica Alcasil (que producía silicato de sosa e hiposulfito de sosa, ambas materias primas para la industria del vidrio) y que sería, años más tarde la sede del Centro Oceanográfico de Palma y donde finalmente se construyó el Hotel Palas Atenea.

 

 

Los numerosos éxitos en la competición (Trofeo Armangué, Vuelta a Catalunya, …) dispararon los pedidos, que no pudieron ser atendidos por tratarse de una fabricación artesanal. La fabricación en cadena de marcas francesas, como Citröen y Peugeot, conseguían precios de venta imbatibles que dieron al traste con las ventas de Loryc. Para colmo de males, un cambio legislativo encareció los aranceles de los componentes y abarató los aranceles de los coches completos, acabando con la producción local.

 

Los últimos coches se montaron con los restos que habían quedado en los talleres de los  Hermanos Darder hasta 1929.

 

Todo esto sucedió en Mallorca antes de que se produjera el boom turístico. Los emprendedores mallorquines dieron su buen ejemplo, y el recuerdo de esta epopeya es un homenaje a ellos.

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